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jueves, 12 de noviembre de 2009

Decíamos ayer... (12)

Los padres son los únicos responsables de educar a sus hijos y de escoger la educación que quieren para ellos, incluida la educación sexual. De acuerdo: hasta ahí vamos bien. El Estado no tiene ningún derecho ni autoridad para meterse en este asunto ni en otros. Parece que seguimos bien. Pero la Iglesia tampoco tiene el derecho ni la autoridad que le niega al Estado. Y ahí ya empezamos a estar mal. Se trata de sinceridad, de coherencia y de lógica. De una sinceridad, una coherencia y una lógica que la Iglesia –mejor sus autoridades– parece no tener. La libertad del hombre hay que entenderla de manera tan radical que al que se empeñe en condenarse hay que permitirle que se condene. ¿Qué ley hay, por ejemplo, que condene al suicida? ¿Cómo?

Y, sin embargo, la cosa no es tan simple. Porque ¿cuántos padres están suficientemente educados para educar a sus hijos? ¿Cuántos son capaces de educarlos en la línea del proyecto de cada hijo en concreto, y no del suyo propio?

Acabo de leer una sensata columna de Juan Callejas Vargas, publicada en la Prensa Libre de hoy (12 de noviembre del 2009). Termina así: “Para quienes quieran ver el nivel de contenido que en la Biblia cristiana se concede al sexo, no dejen de acercarse al libro del Cantar de los Cantares, el cual puede leerse en sentido literal; es decir, como una colección de cantos eróticos que celebran el amor humano protagonizado por un hombre y una mujer. ¿Quién ha hecho de lo bello y humano del sexo un tabú?”. Añadiré solo esto: se trata de un libro canónico, porque la Iglesia así lo ha querido. Pero en él no aparecen ni el Estado, ni la Iglesia, ni siquiera la palabra Dios. ¿Qué tal?

Amable Sánchez

domingo, 4 de octubre de 2009

Queman libros


Un grupo de padres de familia ligados a Provida, miembros del Partido Acción Nacional (PAN) e integrantes de la asociación "Suma Tu Voz" quemaron libros de secundaria de la Secretaría de Educación Pública en la plaza principal de la ciudad de León, estado de Guanajuato (México), "porque no educan sobre los peligros que implica el uso de anticonceptivos y porque promueven el condón."


La regidora panista Hortensia Orozco afirmó que esos libros “no ven al ser humano como un ser integral, sino como a un ser genitalizado y al que no le dan su justa dimensión."


Ese grupo de personas exige que se utilice un libro editado por el gobierno panista de Guanajuato que establece que la píldora del día siguiente causa cáncer, que la masturbación es un placer egoísta, que la virginidad es un tesoro que debe conservarse hasta el matrimonio, que condena la homosexualidad, que exalta la labor de las mujeres en el hogar y que modifica los conceptos generalmente aceptados sobre las enfermedades venéreas.


Sin duda es un derecho de los padres educar a sus hijos de la forma que mas les convenga, pero ¿se vale quemar libros? ¿Es derecho de un grupo, minoritario o mayoritario, imponer una particular concepción de la vida a toda la sociedad? ¿Cuál debe ser el currículo (pensum) y los contenidos que se impartan en la educación pública?


Roberto Blum