
El dilema moral se instala con la fuerza de siempre. ¿Qué es lo mejor para el mundo árabe: la estabilidad corrupta y dictatorial de ahora o el cambio de la protesta democrática, probablemente fundamentalista, sectaria y violenta de mañana?
He aquí la ley dura de la historia: no suele elegirse entre el bien y el mal, sino entre males menores y peores.
Héctor Aguilar Camín
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