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miércoles, 2 de septiembre de 2009

Discusión sobre El hombre en busca del sentido último

El día 27 pasado se reunió el club de lectura del Centro de Ética David Hume en torno al libro de Víctor E. Frankl El hombre en busca del sentido último. Quizá haya sido esta una de las reuniones más numerosas. Tal vez también de las más interesantes. Seguramente podrá interpretarse esto como una buena señal, eco del viejo homo sum et nihil humanum a me alienum est: soy hombre y nada humano me es ajeno. Es posible que cualquier decadencia se inicie cuando lo humano deja de interesar. ¿Qué otra cosa puede ser más importante? Lo humano es el hombre, pero no aséptico y en abstracto, sino en concreto: primero, el hombre que busca; segundo, que busca un sentido a su vida; y tercero, que el sentido que busca no es cualquiera, sino el sentido último. Es decir: un sentido que dé respuesta a todas las preguntas y sea razón definitiva de todo.

Consuela y estimula saber que un psiquiatra, que estuvo en los campos de concentración, diga que "lo espiritual es lo humano en el hombre", que usa el término espiritual sin connotación religiosa alguna y que "solo desde el punto de vista de la espiritualidad o existencialidad del hombre se hace posible describir al ser humano en términos de ser responsable". Hubo en la reunión muchas opiniones interesantes y muchos comentarios valiosos. No en todo se coincidió. Pero creo estar en lo cierto si sostengo que sí se coincidió en que, a fin de cuentas, cada individuo humano solo puede salvarse por el sentido que tenga de su responsabilidad: una responsabilidad individual, proyectada socialmente, respecto de lo que piensa, lo que dice, lo que omite y lo que hace.

Amable Sánchez

sábado, 22 de agosto de 2009

El caso de Caster Semenya

El caso de la sudafricana Caster Semenya, cuyo sexo sigue siendo una incógnita un día después de proclamarse campeona del mundo de los 800 metros femeninos, trascendió hoy lo deportivo para adentrarse en el terreno de la ciencia biológica, la sociología y la ética.

La atleta de 18 años, que se impuso en la final del Mundial de atletismo de Berlín con el mejor tiempo del año (1:55,45 minutos), está siendo sometida a un test de verificación de sexo ante las sospechas generadas por su aspecto y su explosión deportiva.

Sin embargo, los expertos advierten de que no es tan fácil determinar el género de un ser humano. "Los puentes entre hombre y mujer son muy difusos", aseguró en una conversación con la agencia DPA la doctora Heidemarie Neitzel, directora de citogenética de la Clínica Universitaria Charité de Berlín.

"Tenemos que tener en cuenta el aspecto de la discriminación", advirtió el alemán Helmut Digel, miembro del consejo de la IAAF. El mismo organismo contempla en su reglamentación, en acuerdo con el Comité Olímpico Internacional (COI), la posibilidad de los cambios de sexo; pero para que los transexuales puedan competir con las mujeres, deben cumplir condiciones.

La abuela de Semenya, sin embargo, asegura que es una mujer. Y la Liga Juvenil Comunista de Sudáfrica, cuyo partido está coaligado con el gobierno de Jacob Zuma, lo toma como un ataque: "Esto huele a racismo del más alto orden". El debate va más allá del deporte.

"Nadie me ha dicho nunca que no era una chica, pero para la gente aquí (en Berlín) no lo soy. No soy un chico. ¿Para qué me trajeron? Me hubieran dejado tranquila en mi pueblo", dijo la corredora a Leonard Chuene, presidente de la Federación Sudafricana de Atletismo, según el diario The Times.

Hoy en día, la ciencia y la tecnología nos presentan más y más oportunidades pero también más y más ocasiones en que la “verdad” no es tan clara como quisiéramos imaginar. El mundo se nos revela más y más en variados tonos y no en simples blancos y negros.

Todo esto es sin duda un reto a nuestra capacidad de tomar decisiones acertadas.

Roberto Blum