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jueves, 19 de agosto de 2010

¿Cuándo la vida les pertenece a los vivos?


La revista Scientific American publica un interesante artículo acerca de varias cuestiones éticas a las que la medicina actual se enfrenta cada día con más frecuencia. Las definiciones de que es la vida y que es la muerte se han complicado debido a los avances de la ciencia.

La inocencia que gozábamos en la niñez de la humanidad ya no es posible recuperarla y ahora que estamos entrando en una etapa de mayor madurez, deberemos dejar atrás las historias y fantasías en las que poníamos nuestra confianza. Ser adultos parecería que es enfrentar la realidad con los ojos bien abiertos y sin estar cobijados por mitos y cuentos que nos hacían sentir seguros o que nos daban respuestas sencillas a problemas complicados.

Roberto Blum

When Does Life Belong to the Living?

With thousands of people on the waiting lists for organs, doctors are bending the rules about when to declare that a donor is dead. Is it ethical to take one life and give it to another?

By Robin Marantz Henig

Death used to be a simple affair: either a person’s heart was beating, or it was not. That clarity faded years ago when heroic medical technology started to keep hearts beating in definitely. Although we have had decades to ponder the distinctions between various states of grave physiological failure, if anything our confusion has grown. When is it ethical to turn off a ventilator or remove a feeding tube? When does “life support” lose its meaning? And most critically, at what point is it acceptable to cut into a body and remove the heart that could save another life?

These issues are not academic. They raise questions about health care costs—is it worth using expensive machinery on a body that is for all intents and purposes dead?—as well as about dignity in end-of-life care. This year’s “death panel” subplot of the health care debate fed off the real fears people have about being taken advantage of when at their weakest.

Scientific American, August 19, 2010

jueves, 17 de junio de 2010

La última generación


El filosofo Peter Singer recientemente preguntó en un blog si el mundo sería mejor si la nuestra fuera la última generación. Singer se estaba refiriendo a la obra de David Benatar, “Better Never to Have Been: The Harm of Coming into Existence” en la cual se plantea que la existencia no se justifica nunca. Vivir es sufrir. Una visión muy oriental, muy budista, pero compartida por muchas personas según se observa de los comentarios que sus lectores hicieron.

Otro numeroso grupo de comentaristas afirmaban la vida y la existencia, sin negar que vivir incluye el sufrir, pero consideran sin embargo, que es mejor existir que no existir.

Sin duda hay épocas propensas al pesimismo y al nihilismo. Épocas en el que las personas no ven propósito a sus vidas o salidas a sus problemas – individuales o colectivos – y se rinden en la búsqueda de sentido. Quizás este sea uno de esos períodos.

Afortunadamente todavía hay muchos individuos que creen que a la vida se le puede dar un sentido, un propósito y que esto hace que la vida, la existencia, aun con el sufrimiento que implica, es valiosa y merece ser vivida plenamente.

Roberto Blum

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Discusión sobre El hombre en busca del sentido último

El día 27 pasado se reunió el club de lectura del Centro de Ética David Hume en torno al libro de Víctor E. Frankl El hombre en busca del sentido último. Quizá haya sido esta una de las reuniones más numerosas. Tal vez también de las más interesantes. Seguramente podrá interpretarse esto como una buena señal, eco del viejo homo sum et nihil humanum a me alienum est: soy hombre y nada humano me es ajeno. Es posible que cualquier decadencia se inicie cuando lo humano deja de interesar. ¿Qué otra cosa puede ser más importante? Lo humano es el hombre, pero no aséptico y en abstracto, sino en concreto: primero, el hombre que busca; segundo, que busca un sentido a su vida; y tercero, que el sentido que busca no es cualquiera, sino el sentido último. Es decir: un sentido que dé respuesta a todas las preguntas y sea razón definitiva de todo.

Consuela y estimula saber que un psiquiatra, que estuvo en los campos de concentración, diga que "lo espiritual es lo humano en el hombre", que usa el término espiritual sin connotación religiosa alguna y que "solo desde el punto de vista de la espiritualidad o existencialidad del hombre se hace posible describir al ser humano en términos de ser responsable". Hubo en la reunión muchas opiniones interesantes y muchos comentarios valiosos. No en todo se coincidió. Pero creo estar en lo cierto si sostengo que sí se coincidió en que, a fin de cuentas, cada individuo humano solo puede salvarse por el sentido que tenga de su responsabilidad: una responsabilidad individual, proyectada socialmente, respecto de lo que piensa, lo que dice, lo que omite y lo que hace.

Amable Sánchez

miércoles, 26 de agosto de 2009

¿Demasiado religioso?

Antes del inicio del reciente diálogo del Centro de Ética David Hume sobre la encíclica Caritas in veritate del Papa Benedicto XVI se oyeron algunos comentarios como “el tema es demasiado religioso”. Probablemente cambiaron opinión durante el diálogo porque de que menos se habló fue de religión, sino de la actual situación social del mundo, de la economía, del mercado – temas que expuso el Papa en su encíclica.
Pero de eso no se trata en este comentario sino de la pregunta: Puede ser un tema “demasiado religioso” para que se discuta en un centro de ética?
La iglesia católica tiene millones de fieles en todo el mundo que giran su conducta moral según la enseñanza de su religión. Igual los judíos viven, hace miles de años, en torno a estrictos códigos religiosos. Y es demasiado religioso discutir si alguien se sacrifica en nombre de Allah?
Viktor Frankl desarrolló en su análisis existencial del ser humano el concepto que la mayor motivación en los seres humanos es la búsqueda de un sentido de la vida. Muchas personas encuentran una respuesta en la religión de su sociedad. Otras la buscan en la ciencia y tecnología, en la filosofía kantiana, con Ludwig von Mises, con Ayn Rand, con Martin Luther King jr.…

Todos buscamos nuestra propia verdad íntima, nuestra esencia.

Este jueves, en el Club de lectura, nos encontraremos con “El hombre en busca del sentido último”, de Viktor Frankl.
¿Demasiado religioso?

Erika Bornholt

jueves, 9 de julio de 2009

El valor y el sentido de la vida

El valor y el sentido de la vida tienen menos relación con su duración que con su intensidad.

Amable Sánchez