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sábado, 3 de octubre de 2009

Homofobia


Cito un artículo de opinión que se publica este fin de semana en Siglo XXI.


“Pretender un estatuto social a la homosexualidad equivale a confundir las cosas.”


“El matrimonio (uno con una y para siempre, abiertos a la vida) es parte de lo programado por la naturaleza para que funcione bien la sociedad. El llamar matrimonio a la unión homosexual (entre otras cosas) hace daño a todos, porque convierte el casarse (base de la familia y de la sociedad) en algo poco fiable, dada la lógica y comprobada inestabilidad de las uniones homosexuales: éstas no son matrimonio.

(…)

“Más dramático es pretender que puedan adoptar niños.
Baste ahora considerar que la adopción está pensada en beneficio del adoptado; y las uniones homosexuales son incapaces, de por sí, de proporcionar al niño adoptado el ambiente de una familia, es decir, el amor paterno y el amor materno que el niño necesita. Razonablemente desestabilizará sus puntos de referencia sobre la persona, la sexualidad y su futuro.”


Pregunto: ¿Es la "naturaleza" la que nos impone el matrimonio heterosexual? ¿El matrimonio "gay" es en verdad un disolvente social? ¿Las relaciones homosexuales son por "naturaleza" inestables? ¿Es preferible un niño abandonado en un orfanato a ser adoptado por una pareja homosexual? ¿La igualdad ante la ley permite que se le de trato distinto a las parejas heterosexuales y homosexuales? ¿Usted qué piensa?


Roberto Blum

jueves, 3 de septiembre de 2009

Tolerancia, ¿hasta dónde?


El “Periódico” publicó el 1 de septiembre una nota sobre la campaña que circula en algunos autobuses urbanos de la ciudad Guatemala para concientizar a la población sobre la homofobia (temor pánico u odio o rechazo a la homosexualidad) que es causa de crímenes violentos contra los homosexuales o travestis.


En 1998 Mathew Shepard, un estudiante de 21 años de la Universidad de Wyoming en los Estados Unidos fue asesinado por ser homosexual. Por desgracia tampoco ha sido el último.


La reacción de los lectores a esta nota ha sido variada. Sin embargo me sorprende observar una fuerte intolerancia a esta preferencia sexual basada en argumentos religiosos o morales supuestamente basados en “la naturaleza.”


Como amantes de la libertad individual, ¿Dónde están los límites de la tolerancia?


Roberto Blum